Introducción
La
Inteligencia Artificial Generativa (IAG) está transformando la
psicoterapia y desempeña un papel cada vez más importante en la
salud mental, su principal área de aplicación hasta la fecha (Cruz
González et al., 2025). Si bien la IA ofrece indudablemente
beneficios sustanciales, como la ampliación del acceso o el apoyo a
la personalización de la atención
clínica (Oo et
al., 2026), también conlleva riesgos y limitaciones importantes, así
como dilemas éticos que deben abordarse. En 2025, un estudio
realizado en Estados Unidos reveló que más del 48 % de los
participantes (499 personas de entre 18 y 80 años) informaron haber
utilizado Large
Language Models
(LLM), para obtener apoyo psicológico en el último año
(Rousmaniere et al., 2025), principalmente ante cuadros de ansiedad y
depresión, citando la accesibilidad y la eficacia percibida como
principales motivos. El sesenta y tres por ciento reportó mejoras en
su salud mental como resultado (Rousmaniere et al., 2025).
Una
revisión sistemática de 85 artículos publicados desde febrero de
2024 (Cruz González et al., 2025) indicó que las herramientas de IA
estudiadas, principalmente algoritmos de aprendizaje automático,
mostraron niveles de efectividad significativamente altos (superiores
al 75 %) para la detección, clasificación y predicción del riesgo
de padecer una afección de salud mental. Las herramientas de IA
también demostraron ser precisas para predecir la respuesta al
tratamiento y monitorizar el progreso.
No
obstante, el uso de agentes conversacionales (chatbots)
para intervenciones aún muestra resultados inconsistentes. La
adopción definitiva de estas herramientas sigue condicionada por las
actitudes de clínicos y pacientes en torno a la facilidad de uso, la
seguridad y la confidencialidad de los datos
(Bekes et al., 2025; Aafjes-van Doorn, 2025).
Aplicaciones
clínicas actuales de la IA en psicoterapia
Evaluación,
diagnóstico, formulación del caso y seguimiento
La
transición hacia entornos digitales de evaluación
psicológica
refleja la demanda de una recopilación de datos más eficiente y
precisa. La inteligencia artificial (IA) aborda directamente esta
necesidad transformando datos digitales estáticos en información
dinámica y útil. Mediante el procesamiento del lenguaje natural
(NLP)
y algoritmos de aprendizaje automático, la IA puede analizar
patrones de comportamiento, matices del habla y texto
semiestructurado en tiempo real, reduciendo significativamente la
carga administrativa de los clínicos y mejorando la precisión
diagnóstica. La IA está redefiniendo la evaluación psicológica al
ofrecer herramientas que superan muchas de las limitaciones de los
métodos convencionales. Actuando como una especie de 'asistente
clínico', la IA puede analizar cuestionarios, detectar patrones
de respuesta y aportar información complementaria a la
interpretación diagnóstica
tradicional (De la
Fuente Tambo y Armayones Ruiz, 2025).
Las
grabaciones de video y audio analizadas con IA también permiten la
evaluación en tiempo real de los pacientes sin necesidad de
autoinformes ni cuestionarios.
Herramientas
como COMPASS (Mapeo
Computacional de Estrategias de Alianza Paciente-Terapeuta, por sus
siglas en inglés),
infieren la calidad de la alianza terapéutica directamente desde
transcripciones de sesiones, evaluando tareas, vínculo y objetivos.
COMPASS mapea los turnos conversacionales y los asocia con
constructos del Inventario de Alianza de Trabajo (WAI), generando
puntuaciones para tareas, vínculo y objetivos (los
tres componentes que conforman la alianza terapéutica).
Las
tecnologías de IA pueden facilitar el diagnóstico precoz y mejorar
la precisión diagnóstica mediante el análisis de conjuntos de
datos extensos y complejos. Los algoritmos de IA pueden procesar
diversas fuentes de datos -patrones del habla, comportamiento en
redes sociales, señales fisiológicas e indicadores tempranos de
psicosis, depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático
(TEPT)- identificando patrones que los profesionales clínicos
podrían pasar por alto. Por ejemplo, en el sistema sanitario inglés,
la herramienta Limbic Access ha demostrado su eficacia para agilizar
los procesos de admisión de pacientes, especialmente en la
evaluación y derivación de personas con afecciones clínicas de
leves a moderadas (Rollwage et al., 2024).
Los
modelos de procesamiento del lenguaje natural también pueden
desempeñar un papel importante en la evaluación de cuestiones de
multiculturalismo en psicoterapia. Kuo y colaboradores (2024)
desarrollaron un programa para identificar conversaciones sobre
etnia, género, religión y otros temas multiculturales en las
sesiones, así como para evaluar la humildad y la sensibilidad
cultural de los terapeutas en función de sus intervenciones (Soma et
al., 2026). Mediante el análisis sistemático de las interacciones
entre terapeuta y paciente, estas herramientas pueden ayudar a
identificar oportunidades para abordar cuestiones culturalmente
relevantes y proporcionar retroalimentación estructurada que
respalde la formación, la supervisión y el desarrollo de la
competencia multicultural de los terapeutas.
Personalización
de los tratamientos
La
IA podría desempeñar un papel fundamental en la personalización, a
lo largo de
todas las etapas
del tratamiento. Por ejemplo, al inicio, podría utilizarse para
identificar la estrategia más efectiva para un paciente en
particular. La IA también podría utilizarse a lo largo del
tratamiento para monitorizar los procesos de cambio y guiar los
ajustes a la intervención (Gómez Penedo et al., 2023; Lutz et al.,
2021).
La
monitorización continua con apoyo de IA permite realizar ajustes en
tiempo real a los diseños de tratamiento, facilitando una atención
personalizada. Puede detectar signos tempranos de deterioro mediante
el seguimiento de patrones conductuales y cognitivos, la predicción
de fluctuaciones del estado de ánimo y la evaluación del riesgo de
recaída. Además, las aplicaciones que integran dispositivos
portátiles pueden monitorizar indicadores fisiológicos como la
variabilidad de la frecuencia cardíaca para evaluar los cambios en
el bienestar general durante el tratamiento (Atzil-Slonim et al.,
2024). Al combinarse con la IA, estos sistemas aprovechan algoritmos
de machine learning
para analizar estos
flujos de datos fisiológicos, convirtiendo las señales biométricas
en modelos predictivos que pueden alertar a los clínicos sobre
signos tempranos de desregulación emocional o recaída inminente. En
última instancia, los modelos de machine
learning pueden ayudar
a optimizar la formulación del caso, prediciendo la frecuencia
óptima de las sesiones, las modalidades terapéuticas, guiando las
decisiones farmacológicas o incluso anticipando el riesgo de falta
de respuesta al tratamiento (Gómez Penedo et al., 2024).
Intervenciones
asistidas por IA
Los
agentes conversacionales basados en IA representan una de las formas
de intervención de IA más estudiadas e implementadas en la atención
de la salud mental. Si bien sus efectos pueden ser modestos en
comparación con la psicoterapia, resultan de utilidad para aliviar
el malestar en poblaciones clínicas y subclínicas, así como entre
adultos mayores.
Muchos
integran principios de la terapia cognitivo-conductual (TCC) para
ofrecer ejercicios interactivos y autoguiados, o adaptan la
retroalimentación según los estados emocionales y los patrones de
conversación de los usuarios para simular una interacción empática.
Algunos ejemplos son:
-Orientación
psicológica, psicoeducación y manejo de síntomas, proporcionados
por herramientas como Woebot, Wysa, GymBuddy y Elomia (Farzan et al.,
2025; Jiang & Yang, 2025; Yeh et al., 2025).
-Apoyo
en situaciones de crisis o en contextos de difícil acceso, como el
chatbot 'Friend', un agente conversacional probado en
Ucrania para ayudar a mujeres aisladas en zonas de guerra (Spytska,
2025).
-Apoyo
a personas con riesgo de suicidio, por ejemplo Jaspr Health, una
intervención digital diseñada para entornos de urgencias, que
ofrece actividades terapéuticas estructuradas y basadas en la
evidencia para apoyar a personas con riesgo de suicidio (Dimeff et
al., 2024).
Formación
y supervisión de terapeutas
La
IA generativa también puede contribuir a la formación y supervisión
de terapeutas al fomentar la autorreflexión y la práctica
deliberada, apoyar el razonamiento clínico y mejorar la calidad de
la psicoterapia. La investigación cualitativa sugiere que las
plataformas de IA utilizadas para la documentación clínica y la
gestión de casos pueden brindar a los terapeutas seguridad,
perspectivas alternativas y la sensación de tener un supervisor
presente, al tiempo que los usuarios son conscientes de sus
limitaciones actuales, incluidos los errores y los sesgos (Matthews
et al., 2025). De manera similar, Sentio Counseling Center ha
incorporado la IA a la formación y supervisión de terapeutas a
través de su Laboratorio de Innovación, utilizándola como un
recurso complementario para el razonamiento clínico, la práctica
estructurada de habilidades, la retroalimentación, el apoyo
académico y la práctica deliberada (Rousmaniere y Vaz, 2025).
Oportunidades
para el uso de la IA
A
medida que las necesidades de salud mental siguen creciendo en todo
el mundo, las herramientas basadas en IA ofrecen nuevas vías para
ampliar el acceso equitativo a la atención. Desde intervenciones
digitales escalables hasta un mejor apoyo diagnóstico, estas
tecnologías pueden ayudar a reducir las desigualdades y facilitar
una prestación de tratamientos más flexible y adaptada a las
necesidades individuales. La evidencia actual pone de manifiesto
varias oportunidades y ventajas, como las siguientes:
-Accesibilidad
y escalabilidad: La IA
permite intervenciones escalables las 24 horas del día, los 7 días
de la semana, algo especialmente valioso en zonas rurales o
desatendidas donde los profesionales son escasos, y puede
proporcionar apoyo rápido durante las crisis.
-Rentabilidad: Las
herramientas de IA ofrecen alternativas a la terapia tradicional más
accesibles o gratuitas.
-Reducción
del estigma: Las
plataformas con asistencia de IA ofrecen anonimato, lo que anima a
las personas a buscar ayuda sin temor a ser juzgadas.
El
trabajo de la Fundación Aiglé
La
Fundación Aiglé propone un enfoque institucional para la
integración responsable de la IA en la práctica clínica y la
investigación. Aiglé es una organización no gubernamental con
sedes en Argentina, Guatemala y España, dedicada a la psicoterapia,
la formación profesional y la investigación aplicada. Su modelo
cognitivo-integrativo, desarrollado por Héctor Fernández-Ãlvarez
(1992, 2001), refleja un compromiso de larga data con la integración
de la práctica clínica y la investigación (Fernández-Ãlvarez y
Fernández-Ãlvarez, 2017). Dentro de este marco, el monitoreo
rutinario de resultados (ROM) desempeña un papel central, informando
el diálogo terapéutico y apoyando la toma de decisiones clínicas
diarias. Pacientes y terapeutas utilizan una plataforma digital para
completar evaluaciones sesión a sesión y cuestionarios que evalúan
el progreso del tratamiento, facilitando la retroalimentación
continua.
Mediante
la aplicación de herramientas de machine
learning, los datos
que recoge esta plataforma alimentan, a su vez, los proyectos de
investigación en curso de Aiglé y permiten analizar los procesos y
resultados de los tratamientos para generar conocimiento y mejorar la
precisión clínica. En concreto, estas herramientas de IA estiman
curvas de cambio individualizadas que permiten identificar a los
pacientes que se desvían de los resultados esperados y que presentan
un alto riesgo de fracaso terapéutico, y proveen análisis
descriptivos que permiten elaborar criterios de recomendación
dirigidos a optimizar la adaptación del tratamiento a cada paciente
en particular.
Actualmente,
en la fundación se investiga cómo ampliar y profundizar esta línea
de relevamiento de información clínica, explorando fuentes de datos
multimodales -como audio, video y transcripciones de sesiones-
como insumos para herramientas emergentes basadas en IA, incluyendo
modelos lingüísticos complejos capaces de analizar las sesiones en
tiempo real. Las grabaciones de entrevistas, desde la admisión hasta
el seguimiento pos-tratamiento, cumplen múltiples funciones:
enriquecen la retroalimentación clínica, proporcionan material de
aprendizaje concreto para los nuevos terapeutas, apoyan a los
supervisores mediante la formación basada en la observación y la
autorreflexión guiada y sientan las bases para el desarrollo de
programas de formación asistidos por IA en el futuro. Además, el
uso de pacientes virtuales para entrenar competencias como la
exploración clínica o fortalecer la respuesta empática mejora la
práctica deliberada y facilita la formación de terapeutas noveles
en entornos seguros.
Barreras,
riesgos y dilemas éticos
A
pesar de su potencial, la integración efectiva y responsable de la
IA en la salud mental requiere una cuidadosa consideración de sus
limitaciones y dilemas éticos. El debate actual sobre el uso de la
IA en psicoterapia se centra principalmente en el riesgo de que la
tecnología reemplace la conexión humana, elemento central de la
práctica clínica (Herbener et al., 2025). La comunidad científica
se ha pronunciado al respecto, advirtiendo sobre algunos problemas
evidentes derivados del uso cotidiano y sin supervisión de
herramientas de IA de libre acceso (Frances, 2025).
Limitaciones
en la comprensión emocional y la capacidad de respuesta relacional
Si
bien los sistemas de IA son cada vez más capaces de generar
respuestas que se perciben como empáticas, aún no se sabe con
certeza hasta qué punto pueden aproximarse a los procesos
emocionales e interpersonales implicados en la psicoterapia (Rubin et
al., 2024). Los modelos actuales carecen de experiencia emocional
subjetiva y pueden tener limitaciones para interpretar significados
implícitos, sutilezas contextuales o señales transmitidas a través
del silencio, la prosodia y el lenguaje no verbal. Estas limitaciones
pueden afectar su capacidad para abordar algunas de las dimensiones
relacionales más complejas de la psicoterapia.
Sesgos
algorítmicos
El
desempeño de los sistemas de IA depende en gran medida de la calidad
y representatividad de los datos con los que han sido entrenados. Si
estos conjuntos de datos contienen lagunas o sesgos sistemáticos,
las recomendaciones generadas por la IA pueden reproducirlos o
amplificarlos inadvertidamente y perjudicar el juicio clínico (Cross
et al., 2024).
Privacidad
y seguridad de los datos
Los
datos de salud mental son altamente sensibles, lo que genera
inquietudes sobre la confidencialidad, el uso indebido y las
filtraciones de datos. Es fundamental contar con marcos éticos
rigurosos y estrictos protocolos de consentimiento informado para
regular el uso adecuado y protegido de las herramientas de IA.
Sesgo
de dependencia y automatización
Los
profesionales de la salud pueden volverse demasiado dependientes de
las recomendaciones de la IA (sesgo de automatización), mientras que
algunos pacientes pueden percibir la monitorización continua con
apoyo de la IA como intrusiva o amenazante para su privacidad, lo que
podría afectar la colaboración en procesos de evaluación y la
confianza en el tratamiento (Aafjes-van Doorn, 2025; Monteith et al.,
2026).
Riesgo
de desencadenar patologías graves
En
los últimos años se viene advirtiendo sostenidamente que la
interacción con sistemas de IA puede desencadenar o exacerbar
condiciones clínicas como psicosis, autolesiones o ideación
suicida, especialmente en poblaciones vulnerables, como niños y
adolescentes. Expertos internacionales en el campo de la salud mental
han llegado incluso a proponer la inclusión de nuevas categorías
diagnósticas asociadas al uso de la IA, como la 'psicosis
inducida por IA', en los sistemas de clasificación (Frances,
2025).
Validez
clínica limitada
Muchos
modelos de IA carecen de validación clínica para poblaciones
específicas, y sus efectos a largo plazo siguen siendo desconocidos.
Se necesita mucha más investigación y ensayos clínicos para
evaluar la eficacia de estas intervenciones asistidas por IA mediante
metodologías rigurosas y científicamente validadas (Cruz González
et al., 2025; Soma et al., 2026).
Desafíos
regulatorios
Aún
no se han desarrollado directrices ni regulaciones legales claras
para el uso responsable de la IA en psicoterapia, a pesar de que
varios países y regiones ya están implementando estándares
regulatorios locales (Shumate et al., 2025).
Barreras
actitudinales e implementación
Las
herramientas de IA requieren capacitación específica para los
terapeutas y la superación de barreras actitudinales para su
implementación, especialmente en entornos institucionales
(Aafjes-van Doorn, 2025). Estas barreras suelen manifestarse como
escepticismo por parte de los clínicos respecto a la capacidad de un
algoritmo para comprender los matices del vínculo humano,
inquietudes sobre la vigilancia automatizada del propio desempeño y
temor a que la IA termine reemplazando al juicio
clínico.
Recomendaciones
profesionales
Ante
todos estos riesgos recién mencionados, la Organización Mundial de
la Salud (OMS, 2024) y la Asociación Americana de Psicología (APA,
2024, 2025) recomiendan respetar estrictas medidas de protección de
datos, el consentimiento informado explícito y un uso supervisado de
herramientas de IA, haciendo hincapié en que dichas herramientas
deben apoyar -pero nunca reemplazar- el juicio clínico. Sus
directrices para el uso ético y responsable de la IA en psicoterapia
aclaran que la responsabilidad del tratamiento recae siempre en el
profesional humano y que las herramientas digitales solo deben
utilizarse como complemento y apoyo, bajo supervisión.
La
APA subraya que estas nuevas herramientas tecnológicas deben
contribuir a minimizar la desigualdad en el acceso a los servicios de
salud mental, facilitando la inclusión de las poblaciones
vulnerables. Asimismo, promueve el desarrollo de investigaciones
interdisciplinarias para evaluar la viabilidad, la eficacia y la
seguridad del uso de la IA en salud mental (APA, 2024, 2025).
Directrices
a futuro: el papel esencial de lo humano
A
partir de los estudios revisados, surge una conclusión consistente:
si bien la IA puede mejorar la práctica clínica, no reemplaza la
empatía humana. La evidencia actual sugiere que los modelos híbridos
que integran el apoyo basado en IA con la atención terapéutica
humana pueden representar uno de los enfoques más prometedores,
combinando la escalabilidad de las herramientas digitales con el
juicio clínico y las capacidades relacionales de los profesionales
de la salud mental (Chen et al., 2024). En estos modelos, la IA puede
gestionar tareas supervisadas y automatizables, lo que permite a los
terapeutas centrarse en el vínculo terapéutico, el razonamiento
clínico, la reflexión y los casos complejos, competencias que no se
pueden delegar. Por lo tanto, la IA debe entenderse como una
herramienta complementaria que amplía las capacidades profesionales
y mejora el acceso y los resultados, en lugar de un sustituto (Babu y
Joseph, 2024).
La
psicoterapia es una disciplina sumamente compleja, fundamentada en el
encuentro humano esencial con otra persona. Dichos encuentros
implican comunicación no verbal, corporalidad y formas de cognición
que la IA no puede proporcionar, y que muchos pacientes necesitan o
prefieren. Los mejores terapeutas seguirán siendo aquellos que
integren ciencia y arte: el conocimiento científico y la práctica
experiencial que desde siempre definen la esencia de la psicoterapia.
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